Derecho sobre mi cuerpo

Sabemos que para mantenernos saludables, necesitamos alimentarnos adecuadamente. Pero el acto no es solo comer, sino, un acto social, el cual aprendemos desde el nacimiento, y se mantiene toda la vida.

La comida suele relacionarse con múltiples circunstancias que nos generan distintas emociones. Antiguamente la obesidad y el comer bien, estaba ligado al éxito y al prestigio social; hoy las pautas culturales han cambiado, se sobrevalora la delgadez que es sinónimo de bienestar, y éxito personal.

“La estadísticas dicen que uno de cada tres adolescentes en Argentina tiene desorden alimenticio, y uno de cada siete adolescentes tiene problemas con su cuerpo”. Argentina es uno de los países con más consultas y hospitalizaciones por trastornos alimentarios.

El bullying, es una de las causas más importantes respecto de esos desórdenes alimenticios.

La anorexia es un desorden psicológico de la alimentación. Se caracteriza porque el enfermo busca en forma compulsiva y crónica morirse de hambre.

La palabra en griego bulimia significa “gran hambre”, o hambre de buey. El apetito constante y anormal de la persona que padece bulimia más bien, es hambre emocional que ninguna cantidad de comida puede saciar.

También la bulimia es un desorden psicológico de la alimentación, caracterizado por episodios frecuentes o esporádicos de “comer en exceso y luego provocar el vómito” o uso de laxantes.

Los trastornos alimenticios no constituyen el problema real, son simplemente síntomas del verdadero problema.

El padecimiento de la anorexia no aparece de la noche a la mañana, y algunas actitudes que parecen ser muy sanas como: empezar a cuidar tu alimentación, hacer ejercicio, tomar más líquidos, se vuelven cada día, más y más exageradas, hasta llegar a tu deterioro físico y mental.

¿ESTAS PADECIENDO UN DESORDEN ALIMENTICIO? ¿ESTÁS CONFUNDIDA?

La raíz del problema. Un desorden alimenticio, es consecuencia de un esfuerzo por lograr el “cuerpo perfecto” con objeto de ser aceptada, y así satisfacer la necesidad que tenemos de sentirnos amadas de manera incondicional.

Mentira: “Estoy tan obesa que nadie podría amarme”

Verdad: La vida no consiste en tallas, sino en verme como Dios me ve. El Señor me ama tal y como soy. En vez de sentirme obsesionada por tener el control, elijo entregar el control de mi vida a él, y confiar en Jesús con todo mi corazón.

“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas”. Proverbios 3:5–6

Para comenzar el proceso liberador, y vencer ese padecimiento, debemos buscar la verdad y vivir en ella, en la preciosa verdad que nos asegura que el amor de Dios por nosotros nunca falla. Esta es la pieza clave para comenzar a resolver el problema.

“Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti”.

Isaías 54:10

Para poder comenzar una recuperación y lograr patrones de conductas saludables, es necesario señalar los problemas que hay debajo de la superficie, y permitir que el Señor satisfaga tus necesidades más profundas.

“Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”. Filipenses 4:19

¿Cómo podemos ayudar?

  • Confrontando con amor. ¡La confrontación no es fácil! Sin embargo, quedarse con los brazos cruzados va en contra de amar genuinamente a alguien.
  • Buscar ayuda profesional.
  • Escuchar, escuchar, y escuchar con su corazón. El mejor conversador es el que sabe escuchar.
  • Verbaliza tu amor genuino utilizando palabras tiernas y cariñosas. Existe una profunda necesidad de motivación positiva.
  • Expresá tu amor por medio del contacto físico: La mirada directa, tomar a la persona de la mano. Permanecer junto a su ser amado, e involucrar a otros que puedan ayudar emocionalmente el mayor tiempo posible.

“El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; y amigo hay más unido que un hermano”. Proverbios 18:24

  • Orá fielmente. Orá por y con ella para animarla a salir adelante y recuperarse.

“Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho”. Santiago 5:16

Las personas que padecen desórdenes alimenticios están sedientas de amor. Expresá tu amor manteniendo la mirada en sus ojos, y pasando tiempo con ellos, mucho tiempo. Así se escribe el A-M-O-R. Necesitan sentir el amor incondicional, el amor del Señor…

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