Preocupación por falta de fe

Tenía 12 años, hacía poco había tomado un paso importante en mi vida cristiana, el bautismo. Semanas después, estaba compartiendo con mi mamá lo que sería la próxima reunión femenina, el tema: “La armadura del creyente”; aún recuerdo como hoy, enseguida se vino la imagen de la armadura que la maestra de Escuela Dominical tantas veces me había mostrado. Mi madre abrió su Biblia en Efesios 6, y empezó, como siempre hacía, a explicarme sobre la armadura. Yo atentamente la escuchaba, y añadía mis comentarios de lo que “sabía” sobre el tema, y de repente…mi madre me dice: ¿No te animas a compartir con las hermanas vos? ! ¡Qué! ¡Tengo 12 años! No, no. Pero insistió, y bueno…terminé con mis dibujos hechos a mano de la armadura, explicando sobre el tema, delante de hermanas de años de cristianas, y de edad.

En marcos 22:31 al 33, vemos que Jesús le dice a Pedro que Satanás pidió zarandearlo, pero Jesús lo anima diciéndole: “… pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos”. Aquí vemos que, su fe no iba a faltar, porque es Fiel quién lo prometió, puede flaquear, menguar, disminuir, sí, pero faltar, ¡no! Vemos que por la fe creímos un día en nuestro Salvador, por fe andamos, nuestra vida cristiana está basada en fe. Sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6). La FE es el motor de nuestra vida en Cristo. Nuestra fe, muchas veces es puesta a prueba (1 Pedro 1:7); la preocupación, ansiedad, duda… nos atacan por medio de los dardos de fuego del enemigo, pero la FE es el escudo que apaga esos dardos, y esa fe, debe animar a otros.

LA ARMADURA:

Efesios 6:10 al 20 nos habla de la armadura que como cristianas debemos usar cada día, pero que muchas veces no lo hacemos, no es cuestión si es la última moda, si combina mi coraza con mi calzado, ¡no!, es una orden: VESTÍOS. Tenemos una guerra diaria, contra el mundo, la carne, y Satanás. Comienza el pasaje diciendo: “…Fortalecerte en el Señor, y en el poder de su fuerza” (v. 10). Es poner tu fe en él, no para salvación, sino para confianza, tomar de Él (Juan 15). Comunión con Él, te proveerá de su fuerza para la batalla diaria contra las asechanzas del enemigo. En el versículo 11 nos insta a vestirnos de TODA la armadura, somos blancos fáciles si estamos despojadas de la armadura, tenemos puntos débiles donde sus armas pueden herirnos. Tenemos una lucha diaria contra un mundo espiritual. (v. 12). Tenemos responsabilidades diarias, humanas, pero también tenemos responsabilidades espirituales, y eso conlleva lucha. EL versículo 13 comienza con “… tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.”. Nos dice que habrá un día malo, pero Jesús nos anima a «VELAR Y ORAR” (Mt. 26:41) , para que cuando acabe todo, estemos firmes. El versículo 14 nos anima a ceñirnos con el cinto de la verdad. Asir a nuestro ser la» Verdad de Cristo y Su Palabra», esto fortalece nuestra fe, ya que nuestra fe, se basa en la Verdad de Cristo. Luego la Coraza de Justicia, esa confianza no en mi propia justicia, sino la coraza de la Justicia de Cristo impartida en mi Salvación, fui hecha Justa por su Justicia, y esa justicia debe llevarme a vivir en Santidad. El versículo 15 nos habla del calzado: Pisar firme con la seguridad de quién me salvó, y con ese calzado alcanzar a otros. Llegando al versículo 16 nos dice…” Sobre todo…” y aquí pareciera hablar de lo más importante en la armadura “…tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno”. Este escudo nos protege, pero también, APAGA los dardos. ¿Cuántos dardos el enemigo tira a tu vida cada día? ¿Cuántos de esos dardos pudieron herirte? Te doy algunos: preocupación, ansiedad, futuro, trabajo, estudios, pareja, etc. LA FE es representada por un escudo, ¿qué tan grande es ese escudo hoy? Explica un comentarista: “El escudo que Pablo describe no es el que es redondo y pequeño, sino el escudo largo, escudo oblongo que puede proteger a todo el cuerpo. En las guerras antiguas, estos dardos de fuego eran lanzados en gran número al principio de un ataque. La idea no era solamente el herir al enemigo, sino el golpearlo de todos los lados con un número masivo de dardos, y así, confundir y asustar al enemigo.” Satanás está constantemente lanzando sus dardos, quiere confundirnos, asustarnos, especialmente de preocupación. Si nos preocupamos de lo que Dios ya está ocupándose, dejamos de confiar en Él, y esa desconfianza o disminución de fe nos hace vulnerables, bajamos el escudo. ¿Te acuerdas de Pedro cuando miró la tormenta? ¿O en la tormenta cuando los discípulos son exhortados por el Señor con las palabras: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? (Mt. 8:26). Por eso el Señor, sabiendo de nuestra vulnerabilidad nos anima a ponernos la armadura contra esta lucha incansable, ESPECIALMENTE el escudo de la fe. Esta fe es aún confianza básica en Dios. Dice Warren W. Wirsbe: Satanás es la fuente de la incredulidad y la duda “¿Conque Dios os ha dicho?”, es su pregunta favorita (Gn. 3:1). A medida que el creyente usa el escudo de la fe, apaga los dardos de fuego de la incredulidad y duda. Y termina animándonos a tomar el yelmo de la Salvación y la espada del Espíritu.

Cuando la preocupación toque tu puerta, revisa tu armadura. Cuando escuches «¿Conque Dios os ha dicho?» Saca tu escudo, recordando que tienes el cinto de la verdad, la coraza de justicia, el calzado de paz, el yelmo de salvación y la espada del Espíritu. Y recuerda que sus dardos solo quieren confundirte, y asustarte, pero peleas con Cristo, fortalécete en Él, en el poder de su fuerza, y tu escudo de la fe apagará los dardos del enemigo, te lo digo, porque ya estuve, estoy, y seguiré estando en esa pelea. No estás sola.
Recuerda…

En las guerras antiguas, estos dardos de fuego eran lanzados en gran número al principio de un ataque. La idea no era solamente el herir al enemigo, sino el golpearlo de todos los lados con un número masivo de dardos, y así, confundir y asustar al enemigo
Efesios 6: 10 al 16.

Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno (Ef. 6:16).
CINTO VERDAD: Cristo y Su Palabra- En quien confio (Confianza, fe)
CORAZA DE JUSTICIA: Su Justicia, Mi Santidad Diaria (Salva por la fe)
CALZADO DE PAZ: Su Evangelio, llevarlo a otros (compartir mi fe)
ESCUDO DE LA FE: Creer y confiar (Fe en acción).
YELMO DE SALVACIÓN: (donde está puesta mi fe para salvación)
ESPADA DEL ESPÍRITU. Resultado de la fe en El, Su Espiritu su Palabra

¿Por qué es necesaria la armadura? ¿Cómo puedo fortalecer mi fe? ¿Es la preocupación un dardo imposible de apagar? ¿Para qué usa los dardos el enemigo?

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