La maternidad y el servicio

Seguramente te has sentido como yo me sentí o quizás hoy te sentis así, la maternidad es una limitación. Este pensamiento es real desde un punto de vista lógico: somos mamás, estamos limitadas, tenemos ahora que velar, ya no solo por nosotras mismas sino por toda una familia. Pero debemos tener cuidado con la mentira que el diablo quiere poner en nuestras mentes y corazones. Fue una mentira que le creí por mucho tiempo a Satanás hasta que Dios me abrió los ojos y me mostró el abanico de oportunidades que tenia para servirle siendo madre. Un abanico muy diferente al servicio que yo me imaginé para Él, pero a través de la maternidad el Señor me introdujo en campos que quizás sin mis hijos nunca hubiera caminado.

Nunca debemos olvidar que en la vida todo se rige por etapas, y esta etapa que Dios te esta permitiendo vivir como madre es hermosa, por los maravillosos momentos vividos junto a tus pequeños. Es un privilegio, porque muchas otras mujeres anhelan vivir lo que vos podes experimentar cada día. Y es única, porque el tiempo pasa y un día quizás no muy lejano tu nido quedara vacío.

¡No desaproveches este privilegio! El sabio Salomon en Eclesiastés 3:1 nos dice:

«Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora».

Quisiera animarte a ver la maternidad desde la otra vereda y que puedas ver las oportunidades de servicio que hay a tu alrededor, quizás diferente a las que te imaginaste como ministerio, pero oportunidades puestas por Dios para servirle, edificar y ser de bendición a otros mientras estamos criando a nuestros hijos.

Mi deseo es brindarte 3 maneras en las cuales podes servir a Dios específicamente durante la maternidad. Podes:

  1. Servir a Dios siendo un canal de bendición a otros.
  2. Servir a Dios siendo una comunicadora del Evangelio.
  3. Servir a Dios siendo una carta abierta a este mundo.

Servir a Dios siendo un canal de bendición a otros.

Quizás algo que a las madres muchas veces nos falta, es el tiempo. Las diferentes tareas que implica ser esposa, ama de casa y mamá; y muchas veces sumado a esto un trabajo, sentimos que mucho más no podemos hacer; y muchas veces es así. No todas las mujeres tienen las mismas fuerzas y capacidades. Pero algo que todas podemos hacer, es: hacer el bien. Gal 6:10: «así que según tengamos oportunidad, hagamos el bien a todos y mayormente a los de la familia de la fe.» También en Hebreos 13:16 leemos:

“ y de hacer el bien y de la ayuda mutua no os olvidéis, porque de tales sacrificios se agrada Dios.»

Querida madre, amiga, quisiera animarte a abrir tus ojos y mirar a tu alrededor y orar a Dios para que Él te muestre donde o a quien puedes ser un canal de bendición. Quizás sea con ayuda practica, material o prestando tu oído y comprometiéndote a orar por esa persona.

Mientras realizamos nuestras tareas en el hogar podemos orar y mientras caminamos por este mundo con nuestros niños podemos mirar donde poder ser de bendición, y así mismo cumplir nuestro rol como madres siendo de ejemplo y transmitiéndoles estos conceptos y valores tan importantes para la vida.

Servir a Dios siendo una comunicadora del Evangelio.

2 Corintios 5:20a nos dice:

» Así que somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros.»

Junto a mi esposo vivíamos en otro país al momento de convertirme en mamá. Es un país especial con una cultura particular, mas fría. Quizás nosotros aquí vivimos otra realidad, otra apertura de la gente pero recuerdo que deseaba compartir el Evangelio con las personas pero no era fácil entablar una conversación con alguien sin conocerla. Nacieron mis hijos y la verdad me sorprendí al ver las diferentes oportunidades que Dios me regalo para establecer conversaciones y poder predicar el Evangelio a través de ellos. A veces me paraban en la calle o en el supermercado simplemente para decir o preguntar algo por los niños pero era el hincapié para una conversación mas profunda, donde procuraba poder dar testimonio del Señor. Fue allí donde cambié mi forma de ver las cosas. Mis hijos no eran una traba para poder hacer el ministerio, mis hijos son una bendición y regalo de Dios para ser una comunicadora del Evangelio.

Puedes compartir el Evangelio con las madres de los amigos o compañeros de tus hijos, maestros, o a quien Dios ponga en tu camino.

Te animo a aprovechar las oportunidades que Dios te da para compartir de El a través de ellos.

Servir a Dios siendo una carta abierta a este mundo.

Dios nos creo para ser ayuda idónea, ese complemento para nuestros esposos. Muchas veces pensamos en servir y discipular a otros pero cuantas veces nos olvidamos que nuestro primer ministerio comienza puertas adentro, en el hogar. Primeramente hacia nuestros esposos, cumpliendo nuestro rol como esposas pero también ayudándoles en todo lo posible para que ellos puedan realizar el ministerio puertas afuera.

Nuestros hijos son nuestros discípulos y como madres debemos cumplir con la corrección, la disciplina, la instrucción, la enseñanza bíblica y tantas otras cosas más. ¡Al tener a mi familia bien y en orden estoy ministrando a otros! La gente ve, observa como esta nuestra familia.  Si estamos cumpliendo con lo que Dios pide de nosotras podemos ser de gran bendición y ejemplo hacia las vidas de quienes nos observan y toda redunda en gloria para el Padre.

Mateo 5:16

» Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen vuestro Padre que esta en los cielos.»

Así que recuerda las tremendas oportunidades que tenemos para servir a Dios a través de la maternidad. Procura ser un canal de bendición a otros, una comunicadora del Evangelio y nunca olvides que eres una carta abierta al mundo, tienes un testimonio que construir, un Dios al cual honrar.

Dios te bendiga y use para Su gloria.

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5 comentarios en “La maternidad y el servicio”

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    Sos una luz tan billante en este mundo! Seguí haciendo todo lo que haces, fuerza y ánimo para tus responsabilidades tan importantes! Que Dios bendiga a tu familia!!!

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    Qué bendición leer tu mensaje, amiga mía! Muchas gracias por compartir lo que Dios te ha enseñado. Te admiro, te quiero y te extraño mucho!

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    Muchos gracias doy a Dios x el regalo de encontrarme con este devocional. El sabe muy bien por que! Pero aunque se q no acostumbramos a alagarnos mucho x miedo a pecar y dejar de darle la Gloria al Unico q es digno de merecerla! Quiero Priscila darte gracias x tomae de tu tiempo paea compartir lo que Dios te enseño. Sabemos como mama lo q significa el tiempo y el servicio en nuestras vidas. Asi que en lo personal gracias de todo corazon. Dios continue obrando en tu vida y oremos x el corazon de nuestros niños para q un dia puedan conocer al Salvador. Bendiciones!!

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