Amistades que construyen y no destruyen

La amistad es más fácil de describir que de definir. Pero supongamos que no estamos hablando de relaciones triviales entorno a intereses compartidos. Estamos hablando de relaciones espirituales, donde dos aspectos merecen atención en particular: cuidado, intimidad.
El libro de Proverbios describe abundantemente el tema del “cuidado” en un contexto de amistad. De acuerdo con Proverbios, un buen amigo ayuda a formar tu carácter (Pr. 27:17), dice las cosas de manera directa, aun si esto es duro de oír (Pr. 27:6, 9), está siempre listo para ayudar y no abandonarte durante los tiempos de dificultad (Pr. 17:17; 27:10a). Un amigo se preocupa.

¿AMISTAD CON EL SEXO OPUESTO?

La amistad con el sexo opuesto es un tema que no está desarrollado en la Biblia. Tampoco se habla en las diferentes culturas a excepción de la nuestra, la cultura occidental. La Biblia solo llama amigos al hombre y la mujer que son pareja en el matrimonio (Can. 1:9; 1:15, 2:2, 2:10). La Biblia considera las amistades solo de un mismo sexo, definiéndola. Como una relación de intimidad y cuidado (ver Jer. 9:20; Lc. 15:9). En total el termino aparece diez veces, dos de esas es solo amistades de un mismo sexo y las otras ocho, todas en Cantar de los Cantares son la pareja.
La Biblia es clara y suficiente para hablar de este tema, pero también estudios sociales demuestran las diferentes reacciones en las relaciones entre hombres y mujeres. Tiempo atrás, en la Universidad de Wisconsin en Estados Unidos, se realizaron estudios y entrevistas acerca de las relaciones interpersonales. Allí se concluyó de que es imposible una relación entre hombre y mujer de “solo amigos”. En los estudios, por lo general las mujeres son las que creían que si era posible tener este tipo de relación. El resto de los hombres dijeron que esto era imposible. Al analizar las relaciones de amigos del sexo opuesto se reconoció de una o ambas partes el interés en potencia del romance en la relación de amistades.

Como hijas de Dios, la Palabra nos da mandamientos para ser obedecidos en cuanto a nuestro trato con los demás:

  • Amar a Dios y obedecer sus mandamientos para darle la gloria en todo (Mt. 22:37; Ecl. 12:13; 1 Co.10:31)
  • Amar al prójimo como a nosotros mismos (Mt. 22:39, Ro. 13:8-10)
  • No ser tropiezo a mi hermano, ni dar ocasión de que peque (Ro. 14:13; 1 Có. 8:13)
  • No lastimar ni engañar a mi hermano ni a nadie (1 Ts. 4:6, Mt. 18:7)
  • Buscar agradar al prójimo en aquellas cosas que edifican (Ro. 15:2)
  • Haced el bien a todos, y mayormente a los hermanos (Gá. 6:10)
  • Evitar malas conversaciones, que vayan en contra de Dios, su Palabra y nos lleven al ocio y la vanidad (1 Có. 15:33; Ef. 5:6; 1 Ti. 6:20; 2 Ti. 2:16; 2 Pe. 2:18)
  • Buscar en todas las cosas ser edificado (1 Có. 10:23; Ef. 4:29-30)
  • Buscar el bien del otro sobre el mío (Ef. 10:24)

El edificarnos los unos a los otros es una de las bases en una relación, ya que forma una base espiritual. El cuidado está relacionado con muchos mandamientos de la Escritura, pero esta falla cuando en una relación de compañerismo con un hombre nos olvidamos que no está cultivando una amistad exclusiva. Un crecimiento en la relación entre hombres y mujeres expresado en el cuidado, encuentra sus límites en la responsabilidad que cada uno tiene.
Si una relación entre hombre y mujer llega a ser demandante y exige una exclusividad diseñada solo para el matrimonio, alguien está caminando fuera de los límites. La bendición de una relación de compañerismo entre hombres y mujeres sucede cuando ambas personas están creciendo en semejanza a Cristo, no cuando se alimentan de los ídolos del otro, compañía, seguridad, etc. Por lo tanto, una relación de amistad, de compañerismo entre hombres y mujeres debe ayudar a afirmar y alentar a la otra persona a crecer en Cristo. Y recuerda, este es un camino no una fórmula.

Preguntas para reflexionar.

¿Cuál crees que sea el mayor obstáculo para crecer en el cuidado de tu relación con los hombres?

¿Cuál crees que sea el mayor obstáculo para crecer en intimidad en tu relación de compañerismo con alguien?

¿Cuáles son las decisiones que tienes que tomar para preservar la pureza y madurez en tu relación de amistad con los hombres?

¿Cuáles son las diferencias entre una relación de amistad entre personas fundada en el temor del Señor y otra fundada en el temor del hombre?
¿Cómo debemos nosotras como hijas de Dios actuar con nuestros hermanos o compañeros de ministerio, estudio o trabajo?
En nuestro comportamiento con los hombres y de manera práctica, debemos tener en cuenta algunas cosas:

  • Vernos como hermanos con toda pureza (1 Ti. 5:2)
  • No tener una actitud o carácter juguetón.
  • Procurar no estar solos.
  • No aconsejar o hablar temas de intimidad emocional y sexual.
  • Siempre pasar tiempo de edificación en grupo.
  • No desarrollar ningún tipo de relación profunda con una persona sin Cristo. (Sant. 4:4)

Estos consejos nos cuidan de algún tipo de mal, para la Gloria de Dios. Mientras tanto disfrutemos al máximo de nuestro compañerismo y hermandad para edificación y bendición. Honremos a Dios en nuestro trato con los hombres y seamos de testimonio y edificación unos a otros. Nunca olvidemos que obedecer a Dios es la mejor decisión.

Síguenos o comparte en:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *